El cafe de los miércoles 25/02/09

Hoy garbanzos. Me voy al café.

Cuando llego están ya están allí Rosa, Pilar y Margarita. ¡Hola! ¡Hola! Están hablando de alguien. ¿De quien habláis? De un señor de noventa y tantos que ha muerto esta noche. Ha vivido mucho, sobre todo después de pegarse un tiro. ¿Se pegó un tiro? Hace años, jugando a la ruleta rusa. ¿A la ruleta rusa? Si, era militar y un día jugando con los compañeros a la ruleta rusa se pegó un tiro en la sien. Os estaba oyendo y creía que estabais hablando de algún concurso de la tele, la ruleta de la suerte o algo así. No, no, era la ruleta rusa. Se picaban a ver quien tenía más güevos y se pegó un tiro. Me dejáis sin palabras, como se puede ser tan tonto. ¿No lo conocías? Tenía una cicatriz grande en la frente, como un agujero. No, no lo conocía, pero aunque así fuera, nunca me lo hubiera imaginado. ¡Que barbaridad!

Pues yo, dice Pilar, llevo unos días un poco tonta pensando en que a mi hijo le queda poco para salir fuera a estudiar. Y cuando se van ya no es lo mismo. Luego volverá con una novia, que seguro que no me gusta, se irá a trabajar….

No pienses eso, le digo. Mira mi hija tenia un novio, lo dejó y ahora tiene un perro. Nunca se sabe lo que va a pasar. Ahora que lo dices a una sobrina MIA le pasó lo mismo, pero ahora se ha echado otro novio y el novio tiene problemas, está celoso del perro. Dice que ella quiere más al perro que a él.

Normal, le digo, seguro que el perro se porta mejor, es menos exigente, más obediente y muy fiel. Acabamos todas riendo.

Vienen Marta y Mónica y las otras se tienen que ir.

Saludos otra vez. ¿Qué tal?

Mira que pijamas nos hemos comprado por 5 Euros. Los miro, muy majos. Por cinco euros están geniales.

Hoy hace mejor tiempo y han venido paseando. Veo que han dejado dinero en la mesa ¿ya habéis pagado el café? Si, así no se nos olvida. Yo también, saco el euro de la cartera y lo pongo sobre la mesa.

Ya me sangran las encías, dice Marta, ya me va a venir la regla.

Viene Soraya. Saludos otra vez.

Llevo los pies destrozados, dice Marta, mi marido está empeñado en que me opere los juanetes, pero a mi me da miedo. Yolanda se operó y estaba muy bien, le decimos. Es que no me puedo calzar, añade Marta, ayer me fui a comprar unos zapatos para una boda que tengo y no me los podía ni poner. ¿Tenían tacón? le pregunto. Si, claro. Pero con juanetes, como se te ocurre, le digo. Es que quedan más bonitos. Si, sobre todo si no puedes andar.

Si fuera como tú de alta no me pondría tacones, me daría igual.

De eso nada, dice Soraya. Si te gustaran como a mi te lo pondrías y punto.

La verdad, es que me parecen un horror, el último aparato de tortura que han inventado los hombres para jorobarnos. No me gustan nada.

Pues yo me compré unos planos y todos me decían que parecía una monja recién salida del convento, dice Soraya. (Hay que tener en cuenta que casi siempre va de negro)Si te fijas en las modelos, siempre llevan tacones.

Si tuvieran mis pies, dice Marta, no los llevarían. Cuando tengan nuestra edad, le digo, algunas tendrán que andar con los codos. Yo vi un reportaje de los pies de algunas modelos, añado, con unas sandalias monísimas, y tenían juanetes, juanicos y pepotes.

Cambiando de tema, que os ha parecido lo de Penélope, pregunta Marta, el vestido parecía antiguo, muy coliflor ¿no? Es que era de los años 40, le digo, pero a mi me pareció que estaba muy guapa. ¿Y tan bien estaba en la peli? A mi no me gustó la película nada, pero ella y Bardem eran lo mejor, le digo. En Volver me gustó mucho más.

A esta chica le pasa como a la Pantoja, dice Marta, La Pantoja cuando va por la calle es una gitanaza de mercadillo, además lleva una ropa horrorosa, pero cuando se sube al escenario, la maquillan tan bien que parece otra. A la Penélope le pasa lo mismo, de normal no es guapa, pero la maquillan tan bien que parece algo. Además es un tapón.

A lo sumo será como yo. Medirá 1’65, ¿tu cuanto mides? le pregunta Marta a Soraya, no lo sé, contesta. ¿No lo sabe? Que raro.

Yo debo ser como Leticia (la princesa). Yo he visto al príncipe y he visto por donde le llega ella y yo debo ser igual. Mide 1’68 dice Marta, pues yo mido 1’62 y me parece que os estáis haciendo algo de lío, dice Mónica. Ella y Soraya son iguales pero Soraya no se ha debido dar cuenta.

Y a la de Benjamín Button, ¿no le han dado nada? pregunta Marta, a mi me gustó mucho. Le han dado tres, le cuento, pero algunos críticos dicen que le sobra media hora.

NO LE SOBRA NADA, dice Soraya. Yo cuando voy al cine no me fijo solo en el maquillaje y en la fotografía, tiene que ser un argumento muy potente para que una peli de fantasía me guste, y esta me gusto muchísimo y no le sobra nada. Javier Rioyo en la ser dijo que con media hora tenía bastante, vamos que no tiene ni idea. Me parece que dijo que le sobraba media hora, no que con media hora era bastante, yo también lo oí pero cualquiera le lleva la contraria a Soraya, con lo cabreada que está por lo de la estatura, debe de tener un poco de complejo, pero no sé por qué se ha ofendido tanto.

Ayer puse la tele, dice Mónica, y estaban Güiza, su madre y la tía de Jesulin.

Eso si que es una peli de terror. Y eso que dicen que el corazón va de capa caída.

Ahora lo que se lleva son “los realitis”, dice Soraya, yo estuve viendo lo del granjero y es horrible, pero no me queda mas remedio que verlo, sino mi hijo dice que no puede hablar con los compañeros.

Bueno ya es hora. Nos tendremos que ir.

Nos levantamos y Soraya sale muy deprisa. Me parece que me huye. Será porque yo mido 1’71.

Hasta el próximo día, se despiden Marta y Mónica. Soraya se va corriendo y ni se despide.

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